19 dic. 2012

OPINIONES SOBRE LOS PROGRAMAS DE REPARTO DE ALIMENTOS (I)

En estas entrada vamos a recoger algunas de las opiniones que diferentes estudios, organizaciones y profesionales tienen en relación a los programas de reparto de alimentos.


Posición de Cáritas Zaragoza (Revista La Calle de Todos, mayo 2012):

“Ante la difícil situación económica y social que estamos viviendo, nuestra experiencia nos encamina a pensar que los esfuerzos no deben ir orientados en aumentar la distribución directa de alimentos a familias, porque consideramos que este tipo de recursos están destinados a un perfil muy concreto de personas, normalmente en situación de emergencia.

Esto no supone una crítica a los programas de reparto de alimentos existentes, siempre y cuando se realicen con una metodología de acción que favorezca una atención adecuada de las personas que viven una situación de emergencia: una acogida digna, conocimiento de las necesidades reales, información de otros recursos y seguimiento del consumo de los alimentos.

El volumen mayoritario de las familias en situación de necesidad presenta otras características, a las cuales no se adecuan el reparto directo de alimentos.

Por otro lado, el reparto indiscriminado de alimentos pude conllevar otras consecuencias más negativas que las que pretende subsanar. El reparto de alimentos sin una sistematización y metodología adecuada puede generar dependencia y falta de autonomía a las familias que lo reciben. Además, en función de la situación familia, la entrega de alimentos indiscriminada no soluciona el problema si no se trabajan otras cuestiones educativas y promocionales con la familia.

Por todo ello, el esfuerzo hay que ponerlo para que el sistema y los recursos existentes tanto públicos como privados funcionen y puedan dar cobertura a todas las necesidades. En este momento consideramos que hay suficientes recursos para poder realizar una cobertura de necesidades básicas con una metodología de trabajo educativa y promocional, donde la familias sean protagonista y parte activa en la solución de sus problemas y no sea mera receptora de ayudas en especie. Por ello, es necesario fortalecer los Servicios Sociales públicos y aprovechar al máximo los recursos privados de las entidades sociales.

Por otro lado, es importante promover en la ciudadanía un mayor compromiso que favorezca el apoyo y el acompañamiento a estas familias, favoreciendo grupos de referencia en los barrios para sostener también emocionalmente, informar de los recursos disponibles y acompañar. Todo ello fomentará el sentido de pertenencia de las personas y evitará el desarraigo elemento fundamental que conduce hacia mayores cotas de exclusión. Es necesario romper ese mecanismo para evitar que las personas que hoy sólo tienen carencia materiales, no caigan mañana en la exclusión social.”